Obra social

Voluntariado

Raquel López y Dani Pavón

Alguien dijo una vez "el tiempo pasa volando...", ¡cuanta razón tenía! Ya hace ocho meses que dejamos atrás las tierras arequipeñas (Perú), dónde estuvimos colaborando con el Instituto. Una experiencia de la que guardamos muy buen recuerdo.

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Desde el mes de octubre se atienden  partos en el área de maternidad recién inagurada del centro de salud San José de Nkolondom.

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Voluntariado en el país de las mil colinas (Ruanda)

Por fin había llegado el día de coger la maleta de las ilusiones y desembarcar en el país de las mil colinas y, como decía la Hna. Agustina, de los mil problemas y mil soluciones.
  • Jovenes de Nyarusange con Elvira y Teresa - Artículo
El país nos recibió con lluvias que durante todo el mes nos acompañaron pero esto hizo que el paisaje fuera espectacular, ninguna foto es comparable a lo que nuestros ojos gravaron.

En verdad, llegamos en un momento de cambios: el centro nutricional estaba en obras y en el centro de salud había relevo de cargos... Esto hizo que nuestra misión sufriera variaciones.

Nos sorprendió de forma positiva la organización del centro y la figura del “agente de salud” como velador de la salud de la gente de la colina. Como enfermeras que somos, también nos sorprendió la profesionalidad y responsabilidad que tenían las enfermeras, solo disponían de médico una vez al mes y eran ellas las responsables de visitar y tratar tanto a niños como a adultos.

Cada mañana colaborábamos en alguna sección del centro de salud: los lunes hacíamos visita prenatal, los martes y miércoles íbamos a las colinas con Sylvie a visitar familias y conocer sus necesidades o repartíamos retrovirales a los enfermos afectados por el VIH, los jueves ayudábamos a la Hna. Françoise con la rehabilitación de niños con deficiencias físicas y los viernes repartíamos la leche a las familias de niños desnutridos.

Por las tardes, como decíamos nosotras, íbamos a pasear por las “Rambles de Nyarusange”. Allí, las “abazungus” (blancas) llegamos a ser unas más en el ir y venir de gente. Compartiendo juegos con los niños y conversaciones con los adultos, ¿en qué idioma?

No nos faltaron momentos de diversión ni fines de semana conociendo el país, pero lo que puso la guinda al pastel fue visitar a la Hna. Josefa el último fin de semana, quedándonos impactadas con su vitalidad.

No tenemos palabras para describir la amabilidad de las hermanas, de los trabajadores del centro de salud y de todos los ruandeses que conocimos.

Y pasó el mes… nos fuimos con la maleta llena de experiencias, recuerdos y personas que siempre estarán en nuestro corazón.

Gracias:

Hna. Cristina por dejarnos y ayudarnos a conocer y vivir esta experiencia.

A ti, hermana Agustina, por compartir y darnos a conocer los momentos más difíciles y bonitos de la historia del país.

A las hermanas Primitiva, MªLuise, MªRose, Françoise, Cristiana y Oddette por vuestra alegría. Y a todas por abrirnos las puertas de vuestra casa y hacernos sentir en casa.

Teresa y Elvira